Descripción
REFERENCIA 0240
No todas las casas están frente al mar.
Y no todas consiguen que lo sientas desde el primer paso.
Este chalet pareado en primera línea de la playa del Marenyet de Cullera no se limita a tener vistas.
Tiene presencia.
Tiene luz.
Y tiene algo que pocas viviendas pueden ofrecer: la sensación de vivir donde otros solo escapan unos días.
Aquí el mar no se mira de lejos.
Se vive.
Se respira.
Se cuela en cada rincón de la casa.
La vivienda se asienta sobre una parcela de 276 m² y cuenta con aproximadamente 267 m² construidos, distribuidos en tres plantas y sótano.
En el sótano, un amplio garaje con capacidad para varios vehículos y trastero.
Espacio de sobra.
Orden de verdad.
En la planta baja, el corazón de la casa.
Un salón comedor con chimenea.
Cálido. Abierto. Acogedor.
Y con salida a una gran terraza frente al mar que sencillamente lo cambia todo.
Respira.
Huele.
Las olas romper.
Sol.
Paz.
Privilegio cada día.
La cocina office, amueblada y equipada, está pensada para el día a día.
Y también para esos momentos que merecen quedarse más tiempo.
En esta planta también hay un baño completo.
En la primera planta encontramos tres habitaciones dobles.
Luminosas.
Con salida a terrazas.
Porque aquí hasta descansar tiene otra dimensión.
Además, dispone de un segundo baño completo.
Y en la planta superior, una cuarta habitación doble con acceso a una magnífica terraza.
Más privacidad.
Más vistas.
Más aire.
Además de un práctico trastero.
La vivienda está reformada y lista para entrar a vivir.
Cuenta con ventanas de aluminio con cristal Climalit, persianas de seguridad y suelos cerámicos.
Todo pensado para disfrutar con tranquilidad.
Y aún hay más.
La parcela ofrece espacio suficiente para construir una piscina.
Porque cuando la ubicación acompaña, el resto solo suma.
A solo 5 minutos en coche del centro y de todos los comercios.
Cerca de todo.
Pero lo bastante apartada como para sentir que estás en otro lugar.
Y esto también importa: la casa está totalmente legal.
Sin sombras.
Sin dudas.
Sin sorpresas.
Hay viviendas que se visitan.
Y hay viviendas que se sienten.
Esta es de las segundas.
Las ubicaciones así no esperan.
Y cuando alguien la vea, lo va a entender.








































