Volver a Consejos

Vender una vivienda

Vender una casa heredada en un pueblo: qué suele complicarse

Una casa heredada puede parecer fácil de vender hasta que aparece un comprador. Te contamos qué conviene revisar antes de publicar para evitar prisas, discusiones y operaciones que se caen.

Por Mari

La casa lleva años cerrada. Hay fotos antiguas en el aparador, un trastero que parece tener vida propia y varios familiares diciendo cosas distintas sobre lo que vale.

Entonces aparece la frase: «Pues la ponemos a la venta y listo».

Ojalá fuera así de simple.

Vender una casa heredada en un pueblo se puede hacer sin dramas, claro. Pero hay varias cosas que conviene ordenar antes de que llegue un comprador con prisa, que traiga una señal preparada en mano y preguntas para las que nadie tiene respuesta.

La documentación no se revisa cuando aparece un comprador. Es lo primero de todo que hay que hacer, antes que nada.

Primero: ¿quién puede vender realmente?

Que la vivienda fuera de tus padres, de un tío o de tus abuelos no significa, por sí solo, que ya puedas firmar una venta.

Hay que comprobar cómo está resuelta la herencia: quiénes son los herederos, si se ha aceptado, cómo se ha adjudicado la casa y si esa situación está correctamente reflejada en el registro de la propiedad.

Esto es muy importante cuando hay varios hermanos, sobrinos o herederos.

Imagínate que uno quiere vender ya, otro dice que sí pero vive fuera, y un tercero considera que la casa vale el doble porque allí pasó todos los veranos de niño. La parte emocional es comprensible. Para vender, sin embargo, hace falta que las decisiones estén claras, respaldadas con criterio objetivo y bien documentadas.

Si uno de los propietarios no puede o no quiere firmar, no se puede vender, por mucho que la mayoría quiera. Y eso con una negociación avanzada, con dinero de reserva entregado por parte del comprador, puede ser un gran problema.

Hombre comparando documentación de herencia y datos de una vivienda antes de vender

Los papeles que nadie encuentra

En una herencia es bastante habitual abrir un cajón y encontrar recibos de hace quince años, una escritura antigua y tres carpetas que no aclaran gran cosa.

Antes de anunciar la vivienda, debes revisar al menos la escritura, la información registral, la referencia catastral, los recibos y si existen cargas, préstamos pendientes o alguna situación que haya que resolver.

Para eso debes pedir una Nota Simple en el Registro de la Propiedad y descargarte una Ficha Catastral en la web de la Sede Electrónica del Catastro.

También conviene mirar si todos los datos coinciden en los dos documentos.

Puede ocurrir que la casa tenga una superficie en escritura, otra en Catastro y una ampliación hecha hace décadas que todo el pueblo conoce, pero que no aparece igual en el Registro. No significa automáticamente que no se pueda vender. Sí significa que hay que entender qué tienes delante antes de prometer nada.

Y ojo con el típico «eso ya se arreglará el día de la firma». A veces se arregla. Pero un comprador que necesita hipoteca puede tener problemas si el banco detecta diferencias relevantes entre los papeles y la vivienda real.

La casa no siempre está como la recuerdas

Una vivienda cerrada mucho tiempo puede esconder humedades, filtraciones, instalaciones antiguas, un tejado que pide atención o una fosa, pozo o depósito que conviene revisar.

No hace falta convertir la venta en una reforma completa.

Pero sí ser honesto. Si hay una gotera conocida, una grieta que lleva ahí años o una instalación eléctrica muy antigua, es mejor saberlo y explicarlo bien. Lo fácil sería mirar hacia otro lado y maquillarlo en las visitas con palabras bonitas.

Lo responsable es evitar que el problema salga el día antes de firmar, o una semana después de la firma.

Ojo con esto.

No sé si lo sabías, pero en los primeros 6 meses después de la venta, si aparece en la casa cualquier vicio oculto (definido por el artículo 1484 del Código Civil), te tocaría pagarlo a ti. Y con vicio oculto me refiero, por ejemplo, a que el problema en la tubería o el origen del daño debía existir antes de firmar la escritura de venta (aunque la mancha de agua haya salido un mes después).

Te pongo otro ejemplo sencillo que suele ocurrir: una casa de pueblo puede tener un patio estupendo y una fachada preciosa, pero llevar meses sin uso. El comprador llega en agosto, abre un grifo y no sale agua. Y ahí empieza el pequeño festival de miradas de desconcierto, llamadas entre herederos, versiones diferentes y prisas.

Por todo esto, una revisión previa ayuda a decidir qué arreglar, qué explicar y qué dejar reflejado en el precio.

En un pueblo, el precio tiene sus propias reglas

El vecino vendió por una cantidad concreta. Al menos así lo cuenta él.

Pero quizá su casa tenía las instalaciones de agua y luz reformadas, el techo reparado por completo, o tenía mejor acceso, más metros útiles, garaje, patio o terraza pisable. Y quizá esa cifra tampoco fue exactamente la que se comenta en la plaza.

En los pueblos hay menos operaciones comparables y cada casa suele ser bastante distinta. Por eso valorar por recuerdos, por cariño o por lo que «debería valer» o lo que necesitas suele alargar la venta.

Un precio demasiado alto no solo trae menos visitas. Puede atraer visitas curiosas sin ganas de comprar, conversaciones eternas y ofertas que no llegan nunca. No todas las visitas son buenas visitas. Pero a veces con un mal precio, las estás atrayendo tú.

Por experiencia, es mejor estudiar los datos disponibles, el estado real de la vivienda y qué tipo de comprador puede encajar. No vender una expectativa falsa.

Patio vacío de una casa de pueblo que necesita revisión antes de venderse

Los gastos y trámites no conviene descubrirlos al final

La venta de una vivienda heredada puede tener consecuencias fiscales y gastos que dependen de muchos detalles: cuándo se heredó, cómo se adjudicó, el valor declarado entonces, el municipio, la situación de cada heredero y la propia venta.

No te doy una cifra porque sería hablar por hablar.

Lo sensato es revisar el caso con una gestoría, asesoría o profesional que pueda verlo con la documentación delante. Sobre todo antes de repartirse mentalmente el dinero entre herederos o aceptar una oferta pensando que el importe íntegro va a quedar limpio para todos.

También conviene tener claro quién paga qué gastos pendientes y qué pasa con los muebles, aperos o trastos que quedan dentro. Parece una tontería hasta que el comprador pregunta si el viejo arcón se queda, y nadie sabe de quién era.

Qué haría yo antes de poner el cartel

Ordenaría la situación de la herencia, reuniría la documentación disponible y revisaría la casa sin maquillaje.

Después, hablaría con todos los propietarios para acordar tres cosas: el precio de salida razonable, el margen para negociar y quién puede tomar decisiones cuando aparezca una oferta.

Y por supuesto decidir quién va a encargarse de atender las llamadas y hacer todas las visitas, los días que puedan los compradores, ya sean sábados, domingos o festivos.

Con eso claro, ya puedes publicar con bastante más tranquilidad.

No vendas tu casa a ciegas.

En una vivienda heredada, unos días de revisión antes pueden ahorrarte meses de vueltas después.

Una cosa más antes de irte…

Si quieres orientarte sobre el precio posible de esa casa antes de tomar decisiones entre herederos, puedes pedir una valoración gratuita de tu vivienda.

Y si te viene bien recibir consejos claros para vender con menos líos, puedes apuntarte a nuestros InmoConsejos.

Conversación

Comentarios

Puedes dejar tu comentario. Lo revisaremos antes de publicarlo. Tu email no se mostrará públicamente.

Todavía no hay comentarios publicados.

Responsable: Mari Piqueres. • Finalidad: controlar el spam y gestionar los comentarios. • Legitimación: tu consentimiento. • Conservación: hasta que tú lo decidas. • Comunicación de los datos: no se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal. • Derechos: información, acceso, oposición, rectificación, olvido, portabilidad, limitación, no ser objeto de decisiones individualizadas y presentar una reclamación ante la autoridad de control. • Contacto: info@lexmarinmobiliaria.es.

Sigue explorando

Más consejos de Lexmar.

Vuelve a Consejos para seguir leyendo sobre venta, compra y vida en la Ribera Baixa.

Ver todos los consejos